Las dos tortas

“David Páramo”

21/06/17

“Las decisiones de negocios no se toman con una lógica política sino para maximizar las ganancias a favor de los accionistas.” 

Recuerdo que hace más de una década, cuando Cementos Mexicanos se consolidó como una empresa multinacional, una muy querida y admirada colega solía molestarse cuando Lorenzo Zambrano manejaba una estrategia de muchas fases en la cual buscaba no ser visto como una empresa global y no más como una empresa mexicana.

Existe la creencia de que las empresas pertenecen y se deben al país en el que fueron fundadas, generalmente donde tienen su matriz, cuando en realidad se trata de una visión bastante limitada, puesto que las empresas de este tipo tienen accionistas de cualquier nacionalidad y operaciones muy extendidas a través de diferentes países, regiones o continentes.

Esto plantea paradojas tales como que BBVA es un banco que tiene su sede en España, pero que tiene más negocio y empleados en México. Grupo Financiero Banorte, que comercialmente busca distinguirse como un banco mexicano, tiene su capital pulverizado entre inversionistas de prácticamente todo el mundo.

Esta idea no es propia de México, sino que se extiende a otros países. Seguramente ha escuchado a Donald Trump decir que las empresas de Estados Unidos deben invertir en su país y generar empleos en él; sin embargo, ¿qué tan estadunidense es Ford o cualquier otra compañía similar? Se trata de una empresa global que si bien tiene sus oficinas centrales en aquel país, sus operaciones e intereses están diseminados en todo el mundo.

El interés superior de una empresa, su razón de ser, consiste en producir la mayor rentabilidad para sus accionistas. Como he dejado asentado, los de una empresa global como Ford no son todos de Estados Unidos.

Así, las decisiones de negocios no se toman con una lógica política sino para maximizar las ganancias a favor de los accionistas. Cuando Trump era presidente electo no faltaron los que decían que estaba haciendo presión política en contra de las empresas de su país para que dejaran México.

La teoría era absurda en todos sentidos. Por un lado, un Presidente de ninguna nación tiene un poder tan grande como para intimidar a una multinacional. Segundo, la idea corresponde a esa creencia de que México es el centro del mundo y todos nos quieren joder.

Trump busca, como cualquier otro Presidente medianamente inteligente, promover la creación de empleos en su nación para elevar los niveles de bienestar de su pueblo. De ninguna manera la intención es joder a los mexicanos.

A LA CHINA

Ford anunció que la producción de Focus se trasladará a China y no a México como se había anunciado originalmente a partir del segundo semestre de 2019 (un año después de que termine la producción en Michigan, Estados Unidos) con lo que plantea un ahorro de mil millones de dólares al suspender la inversión que realizarían en el país.

Esta decisión deja algunas lecciones verdaderamente importantes sobre el futuro cercano.

Primera. Ningún Presidente, ni el más poderoso del mundo, tiene poder para imponerse sobre las determinaciones libres que toma una empresa a favor de sus accionistas. Si las empresas se dejan manejar por los gobiernos lo más probable es que no actúen en el mejor interés de sus inversionistas sino de negocios de la cúpula directiva con algún gobierno.

Segundo. Si bien es cierto que en el muy corto plazo parecería una mala noticia para México perder esta planta, la realidad es que contribuye a fortalecer la estrategia de negociación emprendida por el gobierno de México a través de los secretarios Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo en el sentido de que se deben apreciar las ventajas de una negociación del TLCAN que tenga un carácter de seguridad y prosperidad hemisférica.

El gobierno de Trump tiene claro que el principal peligro comercial no es México, al que debe verse como un aliado, sino China que busca una posición de mayor preponderancia en la economía mundial.

Si bien es cierto que la prioridad de gobierno de Estados Unidos es, y debe ser, el bienestar de su país tiene que elegir dónde es mejor concentrar sus baterías en las perennes guerras comerciales. Es mucho peor para Estados Unidos enfrentarse a China que a México con el que comparte una gran cantidad de intereses comunes no sólo en materia comercial sino de seguridad y progreso.

Tercero. La decisión, que no puede ser vista como una sorpresa, genera incentivos para que en la negociación del TLCAN, México establezca medidas efectivas para no terminar siendo la puerta trasera de China hacia Estados Unidos.

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Acerca de Del Cueto & Asociados, Consultores en Comunicación Estratégica, RP 2.0
Consultores en Comunicación Estratégica, RP 2.0, Control de Riesgos y Gestión de Crisis.

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