Políticos descubren a Meade

“David Páramo”

3/07/17

Algo bastante exótico ocurrió la semana en torno a José Antonio Meade. Políticos y una oleada de comentaristas, quienes parecería que están buscando a qué tren subirse, se dieron cuenta que el secretario de Hacienda podría ser candidato a la Presidencia de la República.

Quienes andan viendo, ilusionados, al Macron mexicano; al Trump mexicano; la Hillary mexicana; el Maduro mexicano o cualquier otra figura que pudiera ponerse momentáneamente de moda (faltan el Evo Morales mexicano o el Putin mexicano) de pronto subieron a Meade a sus listas de fantasía y hasta Andrés Manuel López Obrador lo destapó como candidato de la inexistente alianza PRI-PAN. Partidos en los que, por cierto, no milita el secretario de Hacienda.

Aparecieron comentarios que incluso le cuestionan la forma en la que la Secretaría de Hacienda está haciendo declaraciones y otros más sobre las posibilidades reales de este hombre.

No faltó aquél que hiciera complejos análisis, al estilo de los comentaristas deportivos, quienes siempre tienen mejores ideas que el entrenador de la Selección Mexicana de Futbol, Juan Carlos Osorio, y si sería mejor presidiendo al país o como gobernador del Banco de México, ocupando la posición que dejará vacante Agustín Carstens a partir del último día de diciembre.

¿QUÉ PASÓ?

Los buscadores profesionales de conspiraciones políticas, esos que siempre creen en un plan superior operado por quién sabe qué fuerzas, ya hablan de una campaña para posicionar (palabra tan inadecuada como de moda) a Meade como posible candidato a la Presidencia de la República.

Los que dicen que si el gobierno federal lo mostró para medir reacciones; que si es un movimiento de algunos grupos políticos, quién sabe cuáles, o hasta una agencia de información bastante chafa se trató de colgar el crédito.

Vamos, no faltó el genio según el cual era un movimiento orquestado por el propio titular de las finanzas públicas para presionar al presidente Enrique Peña Nieto.

Desde mi punto de vista, se trató de una mezcla bastante rara. Por un lado, la importante disminución de temas políticos, no únicamente por los resultados de la elección que se realizó en cuatro estados hace un mes y que no le dio pretextos a los políticos para hacer conflictos y, por el otro, que la información económica y financiera del país ha disminuido por el verano, así como porque los buenos datos de la economía no venden.

Para algunos cínicos es más fácil desviar la atención que reconocer sus malísimos análisis. Esos que hablaban de una crisis económica este año derivada de la incertidumbre (una palabra que se repetía como mantra a finales de año pasado y principios de éste) en la que caería la economía, el IGAE tomó velocidad y crece al 2.8% anual; que se retraería la inversión, que crece a uno de los promedios más altos en la última década; que el crédito se pararía, crece a más del 11% o que el tipo de cambio estaría en 25 pesos por dólar, cerró la semana pasada en 18.10 pesos por dólar, una recuperación del 15% en lo que va del año…

Bueno, también del crecimiento de la deuda, la cual sigue disminuyendo de una manera sostenida como porcentaje del PIB, como lo refrenda el programa de deuda del gobierno federal, anunciado la semana pasada por la Secretaría de Hacienda.

Al final del día, como no se cumplió la crisis económica que ellos se imaginaron, ni Donald Trump hace especulaciones nuevas.

PROBABILIDADES

Desde que se conoció la decisión de Carstens de irse a dirigir el Banco Internacional de Pagos, se han realizado una gran cantidad de especulaciones sobre quién ocuparía su lugar y, evidentemente, uno de los nombres que debe incluirse en la lista es el de Meade; sin embargo, también es un hecho que el hombre que más veces ha sido secretario de Estado y también el único que lo ha sido con gobiernos federales distintos (PAN y PRI) representa uno de los grupos (conocidos como los hacendarios) que son responsables de la estabilidad y desarrollo que ha tenido el país durante los últimos 20 años.

La decisión de quién será el gobernador del Banco de México a partir de diciembre, que es una propuesta del Presidente de la República, tiene a su principal favorito en Alejandro Díaz de León, quien ha tenido un rápido desarrollo en la institución, aun cuando sería un paso lógico para el actual secretario de Hacienda, quien tiene una capacidad mucho más que probada para generar grandes acuerdos.

Por lo pronto, si a mí me preguntan, no tengo duda de que votaría por Meade para Presidente, sin importar el partido político.

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Acerca de Del Cueto & Asociados, Consultores en Comunicación Estratégica, RP 2.0
Consultores en Comunicación Estratégica, RP 2.0, Control de Riesgos y Gestión de Crisis.

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